Heridas y cortes

Costras que se caen y vuelven a aparecer: ¿por qué ocurre esto?

Después de esperar con paciencia a que una costra se desprenda de forma natural, ver que vuelve a formarse justo en el mismo lugar puede generar no solo frustración, sino también una preocupación muy comprensible. En muchos casos, este “bucle” ocurre porque la herida se altera repetidamente mientras todavía está reparándose. Como resultado, la piel tiene que reiniciar parte del proceso: volver a reconstruir y sellar la zona.

Más allá del retraso (que a menudo sería evitable), el área puede enrojecerse, inflamarse e incluso aumentar el riesgo de infección. Además, cuando la piel no consigue avanzar con estabilidad, la cicatriz final puede acabar siendo más visible y duradera de lo necesario.

En este artículo veremos por qué se forman las costras y qué función cumplen en la reparación de las heridas, además de las principales razones por las que se caen y vuelven a aparecer. También aprenderás a identificar cuándo este patrón empieza a ser un problema, qué señales pueden indicar complicaciones y qué cuidados sencillos ayudan a romper el ciclo para favorecer una cicatrización completa y lo más limpia posible.


¿Por qué se forman las costras y cuál es su papel en la cicatrización?

Las costras funcionan como un apósito natural temporal del cuerpo. Se forman en la primera fase de la cicatrización, llamada hemostasia[1] , y este proceso empieza a los pocos minutos de producirse la lesión. La sangre y las plaquetas se coagulan para detener el sangrado[2], creando un tapón que se seca en la superficie de la piel y da lugar a la costra: una capa protectora que sella la herida mientras, por debajo, crece un tejido nuevo y delicado.

Aunque solo vemos la parte externa, de tono marrón rojizo, bajo esa “cubierta de emergencia” trabajan muchas células a la vez (entre ellas neutrófilos, fibroblastos, macrófagos, linfocitos, queratinocitos y células endoteliales)[3]. Son las que sostienen el trabajo constante de las fases siguientes: inflamación (enrojecimiento e hinchazón), proliferación (reparación del tejido) y, por último, remodelación (maduración de la nueva piel)[4].

Una costra que permanece en su sitio hasta que la herida se ha cerrado por completo ayuda a reducir el riesgo de infección, complicaciones futuras y cicatrices anormales (como las cicatrices queloides). Cuando una costra se arranca de forma repetida, se desgasta por fricción o se ablanda demasiado, su función protectora desaparece. Como resultado, la herida puede reabrirse y quedar expuesta, y el proceso de curación tiene que empezar de nuevo.

Por eso es importante mantener la zona de la lesión limpia, segura y bien protegida, a la vez que se procura que la costra permanezca en su sitio para optimizar la reconstrucción de la piel.

¿Sabías que...?

Un estudio realizado en 2016 observó que una costra humana puede ayudar no solo frente a infecciones bacterianas, sino también como barrera frente a la radiación UV. En ese análisis, el nivel de protección llegó a estimarse en valores muy altos, de hasta 300 SPF, superando a muchos protectores solares comerciales[5].

Principales causas de que las costras se caigan y vuelvan a aparecer

Cuando una costra se cae y vuelve a formarse, suele indicar que algo está interrumpiendo el ciclo normal de curación. Esto puede ocurrir por una amplia gama de actividades cotidianas con riesgos potenciales, entre ellas:

  • el roce o la fricción frecuentes con ropa ajustada,
  • saturar la costra por una exposición excesiva al agua u otros líquidos,
  • fricción accidental repentina por un golpe, un choque o una caída,
  • rasguños involuntarios mientras dormimos,
  • quitarse intencionadamente las costras[6], porque... porque... porque, bueno, no sabemos exactamente por qué, pero a veces la tentación es simplemente irresistible,
  • algunas infecciones o la propia irritación crónica pueden ralentizar la cicatrización general de la herida, dando más tiempo y oportunidad para que ocurra cualquiera de las situaciones anteriores.


También importa mucho la ubicación de la costra, porque hay zonas del cuerpo consideradas de alto riesgo de fricción. A menudo son partes vulnerables y, sobre todo, áreas que se doblan, se estiran o se rozan con frecuencia, como codos, rodillas, dedos, torso, cara[7], cuello y articulaciones.

Incluso movimientos pequeños y cuidadosos pueden romper una costra fina casi en cuanto se forma. Las heridas que se dejan al descubierto, o que se protegen mal con apósitos poco flexibles o que no ajustan bien, también hacen que las costras sean más propensas a dañarse. Además, rascarse puede transferir bacterias desde debajo de las uñas directamente a la herida, lo que aumenta el riesgo de infección y añade inflamación; y esa inflamación, a menudo, empeora el picor.

Aunque no existe una afección médica concreta que haga que las costras se caigan antes de tiempo, sí hay muchas condiciones que pueden afectar negativamente a la velocidad de cicatrización. Entre ellas se encuentran la diabetes, la obesidad, la malnutrición y la inmunodepresión. Además, factores relacionados con el estilo de vida, como el estrés psicológico[8], el tabaquismo y el abuso de alcohol, también pueden ralentizar de forma significativa la curación[9].

Cómo saber si nuestras costras recurrentes son un problema de cicatrización

Que una costra se caiga pronto no tiene por qué ser preocupante: a veces solo significa que la piel de debajo ya se ha cerrado. Sin embargo, si la costra se desprende una y otra vez y vuelve a aparecer en el mismo lugar, con la herida aún reciente y con signos de inflamación, puede ser una señal de que hace falta más cuidado y atención.

 ¿Cuándo es motivo de preocupación la caída constante de costras?

Vigila de cerca si:

- La herida se agrieta, se vuelve a abrir y sangra con facilidad una y otra vez.
- Si, en lugar de curarse, la herida empeora después de unas dos semanas.
- Una herida leve sigue teniendo una costra notablemente sensible y dolorosa después de varias semanas.
- La herida es extensa o profunda, o está situada sobre una articulación con alto riesgo de fricción adicional.
- Si existe una afección médica como diabetes, problemas circulatorios o un sistema inmunitario debilitado, todo ello puede interferir en el proceso de curación.

Cada vez que se desprende una costra, se pone en riesgo la integridad de la herida y aumentan las posibilidades de complicaciones. Por eso conviene reconocer pronto los signos comunes de una herida infectada y actuar con rapidez y de manera adecuada. Los signos de infección incluyen: enrojecimiento e hinchazón alrededor de la herida, aumento de temperatura local, inflamación o dolor punzante, pus amarillo o verde (sobre todo si hay olor fétido), rayas rojas u oscuras que se alejan de la herida, fiebre, náuseas o malestar general[10]. Si aparecen estos signos, acude al médico de inmediato.

¿Cuánto tiempo es normal que permanezca una costra antes de caerse?

Para cortes y rasguños leves y pequeños del día a día:

●      Normalmente, la costra se forma en 1 o 2 días.
●      A menudo se cae por sí sola en un plazo de 7 a 14 días, una vez que la capa exterior se ha formado y cerrado por completo[11].
●      Si una herida leve no muestra signos claros de mejora y progreso después de 3-4 semanas, debe considerarse de curación lenta y ser revisada por un profesional médico.

Prevención: cómo evitar que las costras se caigan demasiado pronto

La clave está en proteger la costra durante la vida cotidiana. Pequeños ajustes —como elegir mejor la ropa, prestar más atención durante ciertas actividades y aplicar con cuidado los apósitos durante los primeros días— pueden marcar una diferencia real en lo rápido y bien que se cierran y curan las heridas.

¿Qué actividades pueden desprender las costras que aún se están formando?

Ten especial cuidado con:

  • Los deportes de contacto o los movimientos repetitivos que puedan causar fricción (como correr, montar en bicicleta o los deportes aeróbicos).
  • Lavados frecuentes con frotamientos o secados bruscos, baños prolongados o natación de larga distancia.
  • Tareas físicas que flexionan o estiran repetidamente la zona lesionada, ya que el talón de Aquiles de nuestras costras es su estructura rígida y dura.

¿Cómo podemos proteger las costras en lugares que se mueven mucho?

Para proteger las costras situadas sobre articulaciones o zonas de mucho movimiento, donde hay más riesgo de daño y fricción, conviene:

  • Utilizar apósitos flexibles y transpirables que se muevan con nuestra piel.
  • Colocar la articulación solo ligeramente extendida para reducir la tensión total sobre la herida, que podría agrietar o comprometer la integridad de la costra.
  • Añadir capas adicionales de acolchado si la ropa o la indumentaria deportiva roza, irrita o daña la piel en proceso de cicatrización.

¿Cómo favorecer el proceso de cicatrización de las heridas?

Una vez limpia la herida y controlado el sangrado, el objetivo es crear un entorno que ayude a la piel a repararse sin reabrir la zona ni irritarla. Para ello:

  • Mantén la herida limpia y seca alrededor (sin frotar la costra).

  • Evita tirar de la costra o arrancarla: es una “barrera” temporal que protege el tejido nuevo.
  • Protege la zona con un apósito si hay roce, riesgo de golpes o si está en una articulación.
  • Cambia la cura cuando toque, retira el apósito con suavidad y revisa cómo evoluciona la piel.

Si necesitas un apoyo extra, puedes usar un tratamiento cicatrizante y luego cubrir la zona.

Los medicamentos cicatrizantes como los apósitos impregnados y la pomada Linitul* contienen ingredientes activos como el bálsamo del Perú, con acción antiséptica y que favorece la microcirculación cutánea, y el aceite de ricino, con acción cicatrizante y emoliente. Juntos, ayudan a mantener el entorno de la herida protegido y cómodo ya permiten cambiar los apósitos sin dolor y sin dañar el tejido nuevo, lo que favorece el proceso natural de cicatrización de las heridas leves y superficiales.

Una vez que la herida se ha cerrado y la costra ha cumplido su función con éxito, para una regeneración más eficaz es fundamental continuar con el cuidado cosmético post-cicatrizal para mejorar el tono, la elasticidad y el aspecto general de la piel. Durante esta etapa crítica (a menudo pasada por alto), Linirepair ofrece una fórmula 4 en 1 única y diseñada específicamente para regenerar, proteger, calmar, prevenir la hiperpigmentación posinflamatoria y mejorar el aspecto de las cicatrices.

*Linitul es un medicamento de venta libre disponible en farmacias.

** Linirepair es un cosmético de venta libre disponible en farmacias.

Preguntas frecuentes sobre las costras que se caen y vuelven a aparecer

¿Es normal que una costra se caiga varias veces?

No es inusual, sobre todo en zonas con alto riesgo de fricción. Aun así, si la costra se desprende repetidamente y deja la herida en carne viva, puede ralentizar mucho la recuperación y favorecer complicaciones. Mejorar el cuidado y la protección suele ayudar a optimizar la curación.

¿Cuántas veces puede caerse una costra antes de que se considere anormal?

No hay un número exacto. Pero si una herida leve mantiene una costra que se desprende y se vuelve a formar durante más de 3–4 semanas sin una mejora clara, conviene considerarlo una cicatrización lenta y consultar a un médico.




[1]LaPelusa, A., & Dave, H. D. (2023). Physiology, hemostasis. StatPearls - NCBI Bookshelf. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK545263/

[2]Alan, T. N. (2008). Platelets and wound healing. Frontiers in Bioscience, Volume(13), 3525. https://doi.org/10.2741/2947

[3]Guo, S., & DiPietro, L. (2010). Factors affecting wound healing. Journal of Dental Research, 89(3), 219–229. https://doi.org/10.1177/0022034509359125

[4]Wallace, H. A., Basehore, B. M., & Zito, P. M. (2023). Wound healing phases. StatPearls - NCBI Bookshelf. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK470443/

[5]Van Der Pol, E., Mudde, Y., Coumans, F., et al. (2016). Wound scabs protect regenerating tissue against harmful ultraviolet radiation. Medical Hypotheses, 96, 39–41. https://doi.org/10.1016/j.mehy.2016.09.011

[6]The Molecular Biology of wound healing. (2004). PLoS Biology, 2(8), e278. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.0020278

[7]Anthony, K. (2023). How to heal scabs on your face: skin care treatment and prevention. Healthline. https://www.healthline.com/health/scabs-on-face (Recuperado en Dic. 25)

[8]Mochel, K., Bronte, J., Kasaba, M., et al. (2025). The impact of Psychological stress on wound healing: Implications for neocollagenesis and scar treatment efficacy. Clinical Cosmetic and Investigational Dermatology, Volume 18, 1625–1637. https://doi.org/10.2147/ccid.s528730

[9]Anderson, K., & Hamm, R. L. (2012). Factors that impair wound healing. Journal of the American College of Clinical Wound Specialists, 4(4), 84–91. https://doi.org/10.1016/j.jccw.2014.03.001

[10]Hecht, M. (2023). What to do when a scab becomes infected. Healthline. https://www.healthline.com/health/infected-scab#symptoms (Recuperado en Dic. 25)

[11]Braiman-Wiksman, L., Solomonik, I., Spira, R., et al. (2007). Novel Insights into Wound Healing Sequence of Events. Toxicologic Pathology, 35(6), 767–779. https://doi.org/10.1080/01926230701584189

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