Heridas y cortes

Herida en la rodilla o el codo que no cicatriza: cómo tratarla para que no se vuelva a abrir

En nuestras ajetreadas vidas modernas, el ejercicio regular desempeña un papel importante para mantenernos sanos. Pero, ¿qué ocurre si, durante nuestra rutina de entrenamiento, sufrimos una pequeña herida en la rodilla o el codo? ¿Y cómo evitamos que una lesión de este tipo nos obligue a frenar el ritmo o interrumpir nuestras actividades?

Las lesiones articulares no solo son extremadamente comunes en las actividades deportivas, sino que también conllevan sus propias complicaciones y deben tratarse adecuadamente si queremos favorecer una recuperación correcta.

En este artículo, analizaremos por qué las heridas en articulaciones como las rodillas y los codos pueden resultar especialmente problemáticas, ya que en muchos casos provocan tiempos de recuperación frustrantemente lentos. A continuación, repasaremos un protocolo optimizado paso a paso que puede ayudarnos a proteger la zona y favorecer una cicatrización adecuada, reduciendo el riesgo de que la herida vuelva a abrirse. Terminaremos ofreciendo algunos consejos prácticos para el cuidado de heridas leves y respondiendo a algunas de las preguntas más frecuentes sobre el tema.

¿Por qué tardan más en curarse las heridas en las rodillas y los codos? 

Da igual si salimos a correr de vez en cuando o si entrenamos para una maratón: un tropiezo o una caída pueden acabar provocando una pequeña herida en la rodilla o el codo y alterar por completo nuestros planes. Las heridas en articulaciones, ya sean pequeños cortes o abrasiones leves, aparecen en zonas sometidas a movimiento constante, algo que influye directamente en la forma en que cicatriza la piel. Cuando se tratan adecuadamente, estas lesiones suelen curarse por completo en una o dos semanas, sin dejar marcas permanentes.

Cada vez que flexionamos una articulación, la piel se estira y se contrae continuamente, dificultando que la herida y el tejido en regeneración se mantengan estables durante la cicatrización. Además, el roce constante de la ropa, como los pantalones sobre las rodillas o las mangas sobre los codos, puede irritar todavía más la zona y retrasar la recuperación.

Cuando una herida se vuelve a abrir una y otra vez, no solo aumenta el dolor y se alarga el tiempo de recuperación, sino que también puede incrementarse el riesgo de complicaciones, como infecciones o marcas más visibles a largo plazo.

Cuidados paso a paso para heridas en rodillas y codos

Para evitar retrasos innecesarios en la recuperación de este tipo de heridas leves tan frecuentes y poder volver cuanto antes a nuestra rutina diaria o deportiva, es fundamental seguir un protocolo de cuidados que favorezca una cicatrización adecuada. Y no son solo los adultos quienes sufren habitualmente este tipo de lesiones: las abrasiones también son muy frecuentes en niños y representan el 70,7 % de todas las lesiones notificadas en esta franja de edad.

A continuación, veremos un protocolo de cuidados sencillo y optimizado para tratar heridas leves en rodillas y codos, con el objetivo de favorecer una buena cicatrización y minimizar el riesgo de complicaciones. 

Pero ¿qué ocurre si, como suele pasar, la caída o la rozadura sucede en mitad de una actividad deportiva, lejos de  nuestro botiquín de primeros auxilios, bien surtido, que tenemos en casa? En estos casos, contar con una primera solución rápida puede ayudar a proteger temporalmente la herida hasta poder realizar una cura más completa en casa.

Medida principal si aún faltan horas para poder realizar una cura exhaustiva: llevar siempre contigo el antiséptico Linitul* cuando practiques deporte o actividades al aire libre. Gracias a su práctico formato en spray de 25 ml, puede aplicarse fácilmente, ayudando a desinfectar el corte o la rozadura tras el impacto inicial. Actúa rápidamente, en menos de 30 segundos, y ayuda a proteger la zona durante varias horas hasta que podamos llegar a casa.

Una vez realizada esta primera limpieza y desinfección de urgencia, ya en casa el siguiente paso consiste en proteger adecuadamente la zona para favorecer la cicatrización y reducir el riesgo de que la herida vuelva a abrirse con el movimiento diario.

  1. Limpia suavemente la herida con agua tibia o solución salina, asegurándote de retirar con cuidado cualquier resto de suciedad o pequeñas partículas.
  2. Aplica una fina capa de pomada Linitul* sobre la herida. Su fórmula combina dos principios activos con acciones complementarias: el extracto de bálsamo del Perú, con acción antiséptica y que favorece la microcirculación cutánea; y el aceite de ricino, con acción cicatrizante y emoliente.
  3. Aplica un tratamiento cicatrizante como Linitul Cicatrizante Pomada* extendiendo una fina capa sobre la zona afectada o utiliza los apósitos impregnados de Linitul* en el tamaño que mejor se adapte a la lesión. Ambos combinan dos principios activos con acciones complementarias: el extracto de bálsamo del Perú, con acción antiséptica y que favorece la microcirculación cutánea; y el aceite de ricino, con acción cicatrizante y emoliente. La elección entre pomada y apósito depende de tu preferencia o de la recomendación de un profesional. Los apósitos están disponibles en formatos de 5,5x8 cm, 8,5 × 10 cm, 9 × 15 cm y 15 x 25 cm. Todos se adaptan con facilidad a zonas como las rodillas y los codos, y la elección del tamaño dependerá de la extensión de la lesión.
  4. Si has utilizado un apósito cicatrizante, fíjalo con un vendaje protector que se adapte bien a la articulación y permita moverla sin que el apósito se desplace. Si has aplicado una pomada cicatrizante, cubrir la zona es opcional. Siempre que sea posible, evita las cintas adhesivas rígidas, ya que pueden limitar el movimiento y causar molestias.
  5. Renueva la cura cada 12 o 24 horas, repitiendo el proceso de limpieza y aplicando de nuevo el cicatrizante elegido (pomada o apósito) junto con un vendaje limpio.  

Como ya hemos mencionado, las rodillas y los codos se consideran zonas especialmente propensas a sufrir lesiones por fricción. Al estar sometidas a movimiento constante, las heridas en estas áreas pueden tardar más en cicatrizar y reabrirse con facilidad, aumentando así el riesgo de complicaciones. Por este motivo, es importante revisar la herida cada vez que se cambie el apósito cicatrizante Linitul*, observando si aparecen signos tempranos de infección.

Si notas un aumento del enrojecimiento, de inflamación o de dolor, la aparición de líneas oscuras o rojizas que se extienden desde la herida o síntomas como fiebre, es fundamental actuar rápidamente y consultar con un profesional sanitario.

Además, se recomienda acudir a un profesional sanitario si, tras 15 días de tratamiento, la herida no muestra signos claros de mejoría o continúa reabriéndose

Cómo evitar que la herida se vuelva a abrir al moverse: consejos prácticos 

Además de realizar una cura adecuada, algunos pequeños cuidados diarios pueden ayudar a reducir el riesgo de que estas heridas leves vuelvan a abrirse durante el proceso de cicatrización y provoquen molestias o complicaciones innecesarias.

  • Considera la posibilidad de reducir temporalmente la actividad física intensa que implique la articulación lesionada. Esto no significa mantener la zona completamente inmóvil, sino evitar movimientos o presiones excesivas sobre la herida mientras cicatriza.
  • Elige bien el momento para aplicar de nuevo el tratamiento. En muchos casos, puede resultar más práctico hacerlo después de ducharse o de hacer ejercicio, ya que el sudor, el movimiento o la humedad pueden hacer que el apósito se desplace o pierda adherencia.
  • Adapta la ropa para evitar rozaduras innecesarias. Siempre que sea posible, utiliza prendas que reduzcan el roce sobre la articulación lesionada, como pantalones cortos o mangas holgadas que no irriten la zona mientras se recupera.

Aunque este tipo de heridas no suelen considerarse una urgencia médica, sí pueden convertirse en una molestia importante si no se cuidan correctamente. Una limpieza adecuada y cuidados constantes, junto con el uso de un tratamiento cicatrizante como la pomada cicatrizante de Linitul*, pueden ayudar a favorecer la recuperación y reducir el tiempo total de cicatrización, permitiéndonos volver antes a nuestras actividades diarias y rutinas de entrenamiento.

Preguntas frecuentes sobre heridas en zonas de movimiento 

¿Cuánto tarda en curarse una herida en el codo? 

Aunque las heridas en articulaciones como los codos y las rodillas suelen tardar algo más en cicatrizar que otras heridas leves, con una limpieza adecuada y un tratamiento protector normalmente se curan en una o dos semanas.

¿Puedo ducharme con la herida cubierta? 

Sí. Ducharse con la herida cubierta puede resultar útil, aunque la humedad y el movimiento pueden hacer que el apósito se desplace. Por este motivo, muchas veces es recomendable retirar el apósito después de la ducha, limpiar de nuevo la zona y volver a aplicar el tratamiento cicatrizante (pomada o apósito).

¿Qué hago si se desprende la costra al doblar la articulación? 

En ese caso, lo más recomendable es repetir el proceso de cuidado desde el principio. Limpia suavemente la herida, desinféctala y aplica de nuevo el tratamiento cicatrizante de tu elección (apósito o pomada cicatrizante) y cúbrelo con un vendaje protector. Las vendas elásticas pueden ayudar a mantener el apósito en su sitio sin limitar demasiado el movimiento de la articulación.

¿Cuándo debo acudir al médico si tengo una herida en una articulación que no se cierra? 

Si después de 15 días de tratamiento la herida no mejora, continúa reabriéndose o aparecen signos de infección, como un aumento del enrojecimiento y del dolor o síntomas de fiebre, se recomienda consultar cuanto antes con un profesional sanitario.

*Linitul es un medicamento de venta libre disponible en farmacias.

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